sábado, 23 de mayo de 2009

ME SIENTO ANTE TI

*
Me siento ante ti
como una cruz sola en el llano
aguardando tu marea
que me lama los clavos.
*
Te huelen y ven mis ojos,
capullo fragante de juventud
por el ramaje abierto de tu sangre nueva,
por donde la idea voluptuosa
mariposea.
*
Eres mi sagrada piedra
esbelta y desnuda como una diosa,
limpia y pura de las herraduras de otros,
abierta para plantar los juncos de mis manos,
pulida para caerme en ti
como bálsamo por tu débil talle.
*
Pétalo tibio de mi cama
y ungüento de mis sueños,
violeta que se abrió en mis inviernos
presagiando primaveras.
*
Ver tu cuerpo es
despertar el enjambre de mis ansias,
como una ola del mar febril que besa tu rostro
sin apagar la luz de tus mejillas.
*
Tus senos de dunas y sosiego
disimulan mi senta y mi trasiego.
*
Mi verso es como una herida
por la que mana la fuente de tu vida
con una sed rabiosa
que solicita apague el sentimiento.
Heridas, rosas de la vieja cadena
que me ataban a tu amor aún libre,
a tu amor aún incierto,
cuando mi pecho estaba aún oscuro
y angustiado.
*

viernes, 22 de mayo de 2009

FRIO Y CALIENTE

*
Lamentos de hueso a hueso,
y muerte de hermano a hermano,
la huesa severa y triste
ya se entrega a su holocausto.
*
Caliente, caliente,
como bofetada hiriente.
Frío, frío,
como el derecho de un niño.
*
Pasos de dolor y hambre
por los caminos penados,
savia negra de ríces
en pies de cepa enredados,
corren muerte con horror
que del hambre son hermanos,
y la pared se hizo grito,
y arrollo de sangre el campo.
*
La tierra, madre doliente,
sufrió galopes odiados,
mano de infante y viuda
arañan cielo olvidado,
se escondieron las estrellas
con su farol apagado,
mientras la hoja mecida
se cayó de fuego amargo
tan pesada como un mundo
degollado de su árbol.
*
Caliente, caliente,
como himno del valiente.
Frío, frío,
como los hijos perdidos.
*
Proscrita fue la palabra,
sentenciado el verso hablado,
no volarás boca hambrienta
sobre un viento cabalgado,
no clamarás tus verdades
valientes en su naufragio,
oh, campo desierto y mudo
quien ha bajdo tus brazos,
tu corazón a cuchillo
y tu amanecer sangrando.
*
Los roídos de culebras
levantan presto su mano,
y el tacón hace estallido
el lustre de los zapatos.
El camión carga al hombre
que ha de ser fusilado,
no hay pala ni miserere
al incrédulo finado.
*
Muerte que comes cigüeñas,
vientre de madre oxidado,
campana de hondo lamento
y dolor agonizado,
hija de un aire de pólvora
y pechos asesinados,
no deslices tu guadaña
como ala negra de un grajo.
*
Caliente, caliente,
como rabia de la gente.
Frío, frío,
como traición del amigo.
*
Un jaco llamado guerra
lleva el fuego entre sus cascos,
su vista seca las almas
sin un mirar retornado.
Noche oscura de raíces
y lomos pisoteados,
la calle abre su vientre
a los niños desauciados.
*
Qué ciudad de pesadilla,
qué de dormir angustiado,
los bloques se hacen prisiones
con los techos escombrados,
llueve el Apocalipsis
al turbio edor del diablo,
no queda nido de lágrima
porque el miedo lo ha secado.
*
Caliente, caliente,
como la bala en la frente.
Frío, frío,
como el muerto por el río.
*
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TE ARRANCARÉ EL DESEO

*
¡Sí! Hasta hacer que pierdas el sentido,
la ecuánime cordura de tu orientación.
con impulso furioso
rodaré por tu lecho,
desbordando tus ríos,
elevando tus olas,
incendiando tus campos,
lloviéndome en tus ojos.
*
Porque voy a cocerme en el placer
de gemir las caricias
de esta pasión que se hace turbulenta.
*
Con dentelladas fieras de desnudo,
con dentelladas fieras sin pudor
te arrancaré el deseo
entre hombros y cuello,
en un trueque de tu ociosidad turbia
de balbucir sonoro.
*
Con esta boca, vientre de mis versos,
que ya ha tragado angustias
y espinas de las faltas
de este amor rescoldado a fuego lento
tendido por mi espalda.
*
Cuando te haya bebido
me iré peregrinando
por tu tierra adentro
y te daré el arrastre de mis labios
y el calor de mi sangre echa pétalo
con estruendo de agua echa trueno,
y en ti me vestiré de ese gran lujo
que me vista de guapo por entero.
*

COPLILLAS




El aire se va cantando
desde tu puerta,
viento de esquinas blancas
cómo la llevas,
cargado va con tu aroma
de hierbabuena.

Un cielo de canarios
árbol pajizo,
tus ramas son mil aves,
pájaro trino, e
n tu tronco hay recuerdos
que yo no olvido.

Como un trigal de oro
mi ojo se enciende,
tu rostro es un rey Midas
que me enriquece,
madurando los trigales
que en mi son verdes.

Es como un mar de sangre
tu lindo campo,
y son las sillitas verdes
de sus andamios
donde reina la amapola
de tus dos labios.

El viento aplaude en los álamos
la flor de orillas,
y en los juncos rabilargos
se hace sortijas,
en aguas de los meandros
juega mi niña.

Si me baño en tu fuente
tu agua añejo,
si me baño en tu aliento
joven me siento,
y si lo hago en tus ojos
cómo me quemo.

Con su cuchilla al hombro
va el desamor,
torvo y barriendo dichas,
¡válgame Dios!
va aventando la vida
del corazón.

Se blanquean mis huesos
con cal de piedra,
y blanquea el rojo barro
mi calavera,
mas sólo si voy a verte
mi amor verdea.

A la barca veliblanca
de mis ideas,
la enredará el rebalaje
de tu marea,
no faltarán caracolas
que nos entiendan.


Como suspiro de plata
rayo de luna,
surtidores de estrellas
el cielo abunda,
mi niña se baña en ellas,
como ninguna.

PÁJARO LEVE

*
Tu luna deja un camino abandonado en el viento,
escamas, plumon y plata por donde soy peregrino.
Plumas, plumas y alas para mí tan livianas como el aire,
que quiero sobrevolar por las glorias de su cuerpo.
*
No quiero redes ni plomos que puedan de ti apartarme,
ni arco iris engañosos, ni espectros por los vidrios,
quiero los cúmulos de tus pechos por los meandros del éter.
*
Apartad techos y paredes para que pueda escaparme,
que vengo templado de deseos, que tengo hambre de libertades
por donde poder volas como cresta de una llama
que se consuma ante mi amor.
*
Y volaré hasta quemerme la sangre para acurrucarme con ella
en los acantilados del aire, para anidar en su pecho
como pichón que no quiere quedar huérfano sin su paloma.
*
Amor, amor meciente que me abrigas en tu regazo
y aleteas en mis palabras,
infúndeme el valor del pájaro nuevo para arrojarme en tus brazos.
*
Lejos de ti, mi sangre se coagula sin los élitros fugaces de la dicha,
sin azul donde elevarse, sin aire donde donde extenderse.
*
Amor, amor que levita en el aliento de mis emociones,
como el pájaro leve, como el ave imantada.
*
Y volará a tu horizonte iluminado de deseos,
mi ser ardiente y emotivo,
para envolverte en mis alas convulso de amor por ti.
*
Que si se extiende la noche de tu ausencia pernocto entre mis alas
falto de tu mirada, fugitivo del aire y sin estrella.
*
Pero abriré los ojos sin el vértigo de tu ausencia dolorosa
sobre mares y tierras anidando en tu cielo,
porque tú eres mi destino y sin ti nada es imborrable.
*
Sólo le pido a Dios que no me tire plumas, sombras de olvido y desplome,
que me deje el pie en tu cielo como gajo de luna enamorado.
*

SUR DE ALEGRES TRISTEZAS




Sur de alegres tristezas,
sur de zafiro y campana,
sur de amores vehementes
y llantos de la guitarra.

Llévame al sur
y téjeme un puente de ilusiones
que me acorten la distancia,
que reconcilien para siempre
su tierra con mi alma.

Sur de glorietas floridas
y de la flor del silencio
que canta melancolías
y se ríe de sus ecos.

Al sur de señoritos
que refrescan manzanilla
con huesos de jornalero.
Al sur de ciento ochenta grados
de espaldas curvadas de aceituneros.
Al sur de mar esquilmado
y de barcas en los puertos.
Al sur de blancas salinas
y de riñones muertos,
Al sur de dolor y alegría
como parto de madre cruento.

Por tus labios se vierte el lenguaje
con la sal de tu gracia,
el arabesco y el deje
son leche matinal de tus palabras.

Tú eres mi lejano pretérito
del cual nace mi arrebato,
tú mi apremiante vehemencia,
tú mi candela y adagio,
tú imán de mi mundo
por el que soy canto.

Tú pendes de la estrella de fuego
que aprieta nuestro nudo,
vida sobre la cual revolotean
los avatares del mundo.

Vísteme el cuerpo de romero
cuando sea olvidado,
y el tiritar de mi deseo
en frío hayas alterado,
porque soy uno contigo,
porque soy tu hijo amado.

Sur de alegres tristezas,
sur de zafiro y campana,
sur de amores vehementes
y llantos de la guitarra.

UN HOMBRE






UN HOMBRE

a Miguel Hernández.


Un HOMBRE

despegado de las cosas de este mundo,

sin provisiones ni mochila.

Una foto de diario en la basuray

una celda en la frente abanderada.

Una pluma en su mano como arma

y una idea atómica en su mente.


Un HOMBRE

hace su camino a su modo

aunque la tierra le quema,

pero jamás aparta a un lado su corazón achicharrado,

porque sus pies obreros

siguen poniendo los puntos sobre las íes

aunque reviente en su presidio.


Un HOMBRE

tiembla ante su acaso imprevisto que el ánimo conmueve.

Tras el grave gozo patrio de apuntalada euforia

se arropa la conciencia libre.

Pero ya culebrea el verdugo

su escarnio bajo su concha de caracol

con su baba de risas.


Un HOMBRE

se arruga en su sótano de pesadilla

masticando su sangre y su enfermedad,

dejando la luz para las ventanas

como ocurre en los países en guerra.


Un HOMBRE

ve una sombra de arena escurrida por su mano,

es el soplo de su fantasma pueblo,

soledad de espacio cerrado y maniatada libertad,

mujeres ultrajadas,

hijos descarnados de su gente

vaho de un cielo congelado,

cadenas de amor en espiral

y orgullo del padre cargado de desesperación

en la mochila exhausta.


Un HOMBRE

ve que la noche de la calle

traiciona al patriota,

aviva el paso de la injusticia

mendigando por las puertas algún que otro inocente

para el traidor desquite.


Un HOMBRE

hace que la celda se quede estrecha

para un dolor tan grande

y una patria tan chica,

orgullosa sin su paz,

bombardeada de bofetadas

y terrores de abismo

sobre el pueblo cuadriculado de barrotes

y tumbas anónimas.


Pepe Martín