jueves, 17 de diciembre de 2009

ROSA DE AZUFRE

ROSA DE AZUFRE


Tengo una pasión fiera que me estalla en la boca

sin saber cómo ha sido, ni cuando ni donde,

sin problemas de orgullo me llora y no se esconde,

como flecha de fuego, como una malva loca.


Cómo no amarte si eres mi rosa de azufre,

un topacio que emerge del mismo rojo fuego,

tú eres su puerta, tú apremias su juego

mientras rujo en silencio y mi alma sufre.


Quisiera amarte leve, dominar mi ansiedad;

pero esa ley no es mía, ni tampoco es la tuya,

por nosotros no corre sangre que es de casulla,

y así pido a natura que me tenga piedad.


Te amo en el hervor que sueña en el relente,

que germina la tierra para luego ser brote,

sin que esa herida verde la pobre tierra note

cuando un amor de pétalos la corona realmente.


Te amo con la wija de mi deseo negro,

desde la oscuridad y el fondo de mi alma

o vena enfebrecida que me quita la calma

en cuyo cruel suplicio vivo y me alegro.


Y es que si tú observas, yo veo por tus ojos,

y es que si tú hablas, yo me vuelvo tu verso,

y es que si tú te mueves, yo soy tu universo,

y es que si tú te duermes, yo echo mis cerrojos.


Pepe Martín









sábado, 12 de diciembre de 2009

FETICHE DE UN TE QUIERO


FETICHE DE UN TE QUIERO.

Me subió la marea de la vida,
el líquido hirviente del deseo,
mis venas se abrieron como herida
que expone su amor en un museo.

Arrebatada y larga es la cogida
que pone a la pasión en ajetreo,
arrebatada, larga y abatida
se muere la pasión si es balbuceo.

Dejé mi voluntad desparramada
sobre cada fetiche de un te quiero
que, al final, no me condujo a nada.

Hoy me hiervo y me sangro en el caldero
donde negra coagula sazonada
una muerte empolvada en tu sendero.

Pepe Martín.

viernes, 11 de diciembre de 2009

RIMA


RIMA

No por medir el verso el alma pierda
¿Por qué medir su encanto al alma choca?
Le da rima la diosa que la toca,
ya que al cabo la cuerda es sólo cuerda.

Así, cuando la leve letra muerda
el ave de su música masoca
hecha clave en el cerco de la boca,
tal vez la nota diga en qué concuerda

con el llanto que alegra al pecho mío,
sin que medir amor se me haga frío,
porque ajustada a ritmo aún se quema.

Y es que la mano crea, pulsa y siente
lo que guardo de ritmo por mi frente
que en mi poema se hace danza y yema.

Pepe Martín.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

CELO


CELO.

Los canes de mi noche mi alma quiebran,
mi muerte está naciendo filo a filo,
con un celo de amor entre las cejas
estoy en esta jaula con mi aullido
de jauría famélica revuelta,
escasa de la carne que te pido.

Y esta voracidad que me domina,
esta sed tan ardiente de tu cuerpo,
este romper mi cuerpo en agonía,
esta sincera falta de tu aliento,
este buscarte torpe noche y día
en el rincón oscuro es un tormento.

Y este tropel de manos que te ansían,
este anhelar despierto lo que sueño,
este deambular de cofradía
buscando entre tus pechos mi alimento
con mis besos triturados, por la vía
de un buscarte a tientas sin encuentro.

Si al menos mi lamento consiguiera,
que no ardiera por dentro de este celo,
no sé yo, si tu amor no me doliera
lo mismito que un ascua del infierno.
Junto a mi cruz hoy tengo la blasfemia
de guardar un demonio en un te quiero.

Pepe Martín

viernes, 4 de diciembre de 2009

TU CUERPO ES MI ABRIL


TU CUERPO ES MI ABRIL

Tu cuerpo es mi abril, tu aire es fino,
toda tú eres luz intermitente,
un manto de cristal, vida latente
que alienta su euforia a mi camino.

El vaho de la vida, Brinca el trino
que fustiga y enerva alegremente
al celo esponjiforme, que urde y siente
un temblor en la sangre submarino.

Las rachas de pasión me hacen tanino
bajo tu beso tibio y transparente
cual chorro decantado de buen vino.

Y me absorbe tu onda ávidamente
quedando enajenado y sin tino
como electrón que sigue a su corriente.

Pepe Martín

miércoles, 2 de diciembre de 2009

AL ARTE


AL ARTE.

Nadie ha explicado con certeza al idioma del espíritu,
a este espíritu volcado en el aire,
en los ojos, en la materia.

El arte a veces es un mimo vivo en el gesto,
aleteado por las manos,
viajero del aliento,
Él afecta a los sentidos que son sus cómplices:
se crea, se vive, se siente, se ama,
conmueve, se aspira, se contempla.

Vive agazapado, desconcertado, buscándose, buscándonos.
bloqueado en las neuronas, en la materia y sus dudas,
prisionero entre las rejas de los ojos
y los timbres de las bocas,
presto a ser un sueño conmovido,
quizá listo para ser convaleciente
de un olvido privado entre los siglos.

Inmortal y perdurable,
es y no es,
y sólo existe en el corazón que le cobija,
en quien lo ha amado, llorado y sentido,
en aquel que recibe la mordida de un ente
que no muere aunque agonice.

Es algo que se contagia con la histeria de un milagro
calibrando al sensible de aquel que está aletargado.

Es imagen del viviente o su simple responso
que ve pasar los árboles y los pájaros
ignorando su sombra.

Perla de los museos,
candelabro de palacios,
eje de parques y auditorios,
escala del cielo,
duende de las cavernas camuflado entre milenios
que vieron la grandeza de su sangre,
sus aceites, sus ornatos y sus fuegos,
con su andamiaje de danzas, rezos y humos,
desaparecido como sin rostro en los oasis del tiempo
para brotar con sus mil caras como novilunios.

¡El arte es un lazo armónico
entre admiradores y creadores!,
él talla nuestra medida,
todos le tenemos en algún sitio,
estoy seguro,
es nuestro tesoro,
aunque sea muy al sur de nuestra alma,
aunque vague en nuestras mentes para ser inexpresado,
en nuestras mentes, donde navega preguntándose
dónde puede hacerse hijo del buen amor
y enemigo del odio,
sus fines más directos y comprometidos.

Pepe Martín

martes, 1 de diciembre de 2009

MI LENGUA


MI LENGUA


Mi lengua, sed de halago en celo hirviente,

hecha a lamer tu carne y mi ceniza,

lo mismo teje letras que organiza

los pecados que cuecen por mi mente.


Y busca su reposo inútilmente,

remueve sentimientos que desliza

por la sangre que tensa se le riza

en forma de expresión, la más vehemente.


Se sube a los labios de improviso,

saborea el recuerdo que contuvo

espigando el deseo al compromiso.


Y puesto en pie el polvo de mi vida,

suelta al toro del verso que retuvo

hiriendo a la razón con su cogida.


Pepe Martín.