viernes, 22 de mayo de 2009

COPLILLAS




El aire se va cantando
desde tu puerta,
viento de esquinas blancas
cómo la llevas,
cargado va con tu aroma
de hierbabuena.

Un cielo de canarios
árbol pajizo,
tus ramas son mil aves,
pájaro trino, e
n tu tronco hay recuerdos
que yo no olvido.

Como un trigal de oro
mi ojo se enciende,
tu rostro es un rey Midas
que me enriquece,
madurando los trigales
que en mi son verdes.

Es como un mar de sangre
tu lindo campo,
y son las sillitas verdes
de sus andamios
donde reina la amapola
de tus dos labios.

El viento aplaude en los álamos
la flor de orillas,
y en los juncos rabilargos
se hace sortijas,
en aguas de los meandros
juega mi niña.

Si me baño en tu fuente
tu agua añejo,
si me baño en tu aliento
joven me siento,
y si lo hago en tus ojos
cómo me quemo.

Con su cuchilla al hombro
va el desamor,
torvo y barriendo dichas,
¡válgame Dios!
va aventando la vida
del corazón.

Se blanquean mis huesos
con cal de piedra,
y blanquea el rojo barro
mi calavera,
mas sólo si voy a verte
mi amor verdea.

A la barca veliblanca
de mis ideas,
la enredará el rebalaje
de tu marea,
no faltarán caracolas
que nos entiendan.


Como suspiro de plata
rayo de luna,
surtidores de estrellas
el cielo abunda,
mi niña se baña en ellas,
como ninguna.

PÁJARO LEVE

*
Tu luna deja un camino abandonado en el viento,
escamas, plumon y plata por donde soy peregrino.
Plumas, plumas y alas para mí tan livianas como el aire,
que quiero sobrevolar por las glorias de su cuerpo.
*
No quiero redes ni plomos que puedan de ti apartarme,
ni arco iris engañosos, ni espectros por los vidrios,
quiero los cúmulos de tus pechos por los meandros del éter.
*
Apartad techos y paredes para que pueda escaparme,
que vengo templado de deseos, que tengo hambre de libertades
por donde poder volas como cresta de una llama
que se consuma ante mi amor.
*
Y volaré hasta quemerme la sangre para acurrucarme con ella
en los acantilados del aire, para anidar en su pecho
como pichón que no quiere quedar huérfano sin su paloma.
*
Amor, amor meciente que me abrigas en tu regazo
y aleteas en mis palabras,
infúndeme el valor del pájaro nuevo para arrojarme en tus brazos.
*
Lejos de ti, mi sangre se coagula sin los élitros fugaces de la dicha,
sin azul donde elevarse, sin aire donde donde extenderse.
*
Amor, amor que levita en el aliento de mis emociones,
como el pájaro leve, como el ave imantada.
*
Y volará a tu horizonte iluminado de deseos,
mi ser ardiente y emotivo,
para envolverte en mis alas convulso de amor por ti.
*
Que si se extiende la noche de tu ausencia pernocto entre mis alas
falto de tu mirada, fugitivo del aire y sin estrella.
*
Pero abriré los ojos sin el vértigo de tu ausencia dolorosa
sobre mares y tierras anidando en tu cielo,
porque tú eres mi destino y sin ti nada es imborrable.
*
Sólo le pido a Dios que no me tire plumas, sombras de olvido y desplome,
que me deje el pie en tu cielo como gajo de luna enamorado.
*

SUR DE ALEGRES TRISTEZAS




Sur de alegres tristezas,
sur de zafiro y campana,
sur de amores vehementes
y llantos de la guitarra.

Llévame al sur
y téjeme un puente de ilusiones
que me acorten la distancia,
que reconcilien para siempre
su tierra con mi alma.

Sur de glorietas floridas
y de la flor del silencio
que canta melancolías
y se ríe de sus ecos.

Al sur de señoritos
que refrescan manzanilla
con huesos de jornalero.
Al sur de ciento ochenta grados
de espaldas curvadas de aceituneros.
Al sur de mar esquilmado
y de barcas en los puertos.
Al sur de blancas salinas
y de riñones muertos,
Al sur de dolor y alegría
como parto de madre cruento.

Por tus labios se vierte el lenguaje
con la sal de tu gracia,
el arabesco y el deje
son leche matinal de tus palabras.

Tú eres mi lejano pretérito
del cual nace mi arrebato,
tú mi apremiante vehemencia,
tú mi candela y adagio,
tú imán de mi mundo
por el que soy canto.

Tú pendes de la estrella de fuego
que aprieta nuestro nudo,
vida sobre la cual revolotean
los avatares del mundo.

Vísteme el cuerpo de romero
cuando sea olvidado,
y el tiritar de mi deseo
en frío hayas alterado,
porque soy uno contigo,
porque soy tu hijo amado.

Sur de alegres tristezas,
sur de zafiro y campana,
sur de amores vehementes
y llantos de la guitarra.

UN HOMBRE






UN HOMBRE

a Miguel Hernández.


Un HOMBRE

despegado de las cosas de este mundo,

sin provisiones ni mochila.

Una foto de diario en la basuray

una celda en la frente abanderada.

Una pluma en su mano como arma

y una idea atómica en su mente.


Un HOMBRE

hace su camino a su modo

aunque la tierra le quema,

pero jamás aparta a un lado su corazón achicharrado,

porque sus pies obreros

siguen poniendo los puntos sobre las íes

aunque reviente en su presidio.


Un HOMBRE

tiembla ante su acaso imprevisto que el ánimo conmueve.

Tras el grave gozo patrio de apuntalada euforia

se arropa la conciencia libre.

Pero ya culebrea el verdugo

su escarnio bajo su concha de caracol

con su baba de risas.


Un HOMBRE

se arruga en su sótano de pesadilla

masticando su sangre y su enfermedad,

dejando la luz para las ventanas

como ocurre en los países en guerra.


Un HOMBRE

ve una sombra de arena escurrida por su mano,

es el soplo de su fantasma pueblo,

soledad de espacio cerrado y maniatada libertad,

mujeres ultrajadas,

hijos descarnados de su gente

vaho de un cielo congelado,

cadenas de amor en espiral

y orgullo del padre cargado de desesperación

en la mochila exhausta.


Un HOMBRE

ve que la noche de la calle

traiciona al patriota,

aviva el paso de la injusticia

mendigando por las puertas algún que otro inocente

para el traidor desquite.


Un HOMBRE

hace que la celda se quede estrecha

para un dolor tan grande

y una patria tan chica,

orgullosa sin su paz,

bombardeada de bofetadas

y terrores de abismo

sobre el pueblo cuadriculado de barrotes

y tumbas anónimas.


Pepe Martín

martes, 28 de abril de 2009

LOCO




Llegué a ti con un amor valiente,
pero quedé parado
como un monte en sus cimientos,
quedo y quedado como un árbol,
de pié, lívido y loco.

De lo poco que me queda
nada está en mis manos
y de lo poco que río
mi sonrisa es ajena.
Padezco un coma de bolsillo
y mi hambre es de subcontrata.
Derrumbado está mi amor mito por mito,
como un cuerpo verdecido
y por hacha matado,
raído como una ropa rancia
que se cae de añeja.

Sólo me queda la miseria
con su olor a tiempo,
y al límite una cruz como jalón
de tierra para ser abonada.

Me clava sus cristales
este camino encogido de hombros
que deja al descubierto su espinazo.
Me asustan sus linderos de corsé
con oleajes de tango.

Su rostro es la puerta de su alma vacía
donde está el cementerio
para mi muerte de día a día,
allí se ha instalado mi luz de nacido
y mi soledad de muerto.
Su alma perdió el relieve
como yo perdí el querer,
perdido y pisoteado,
Sólo el fruto está sano
si no conoce aguijón.

Y aunque me quiero salvar
sigo muriendo con esta muerte caliente
como de noche de agosto
porque el odio no se escapa arrastrado
o de puntillas por nosotros
cuando mis vehemencias se desgranan
en ruegos amantes.

Tu amor se quedó ciego
como un viento agrio
que descolgó mis goznes
cuando me dio su portazo.

Dolido y loco,
loco y sentido
como un payaso.

UNAS LETRAS




Por los juncos de mis dedos
sopla tu piel de blancura,
y su templanza es mi fiebre
y su miel es mi frescura.

Y yo bañado en tu alba
con los pies en la penumbra,
buceando por tu cielo
tropezaba en mi locura.

Amor regado en mi sangre,
mi brote de lirio y amargura,
mi veneno y antídoto de azucena negra,
mariposa y loba por mi calentura.

Lléname de palabras este hambre,
con silabeo de agua por tu pluma,
déjame serenarlas en mi alma
que sin ti está como la noche más dura.

Larga es la espera de este enhiesto junco,
brote vivo en la charca de la locura
que no se doblega en la tardanza
de unas letras que son mi corazón y levadura.
Que espero tus palabras como brotes
por mi prado, ahora siempre a oscuras.

A veces me pienso muerto como la piedra inerte
a quien ni siquiera consuela el aliento de la duda,
pero tu luna no me deja sombra cuando me agita
y me hace de plata y de luna
dándole fuerza de acero a esta vara viva
que se encuentra triste mientras te madura.

Me basta con tu palabra
que me calienta y abusa,
palabras que se me inflaman por la mente
ardiendo por tu figura.

Una palabra balsámica
sanadora de mis dudas,
que me conforte este alma
y le vuelva la cordura.

viernes, 19 de diciembre de 2008

SIN SALIVA



Encandora.wma


Sobre la noche del pelo

una rosa luna brilla.
Rostro de perfil y quiebro
sobre sus hombros se espiga,
y un manto de hilos de sangre
hacen del pecho fatigas.

Un rastro enramado y rojo

deja su estela dolida.
Clican sus dedos de caña,
gesto, palma y seguidilla,
un regateo de flores
entre sus pies se desliza,
y canta su taconeo
contrapuntos a su herida.

Voz de de vidrio en la garganta

y el alma negra y parida,
como una guitarra ausente
con las cuerdas sin saliva.

Lleva en la mente una fábula

lenta, que se electriza,
luz que se enciende y se apaga
por sus ansias y agonías.

Su corazón de manzana

llora el frescor de una huída,
cuando un corazón de piedra
le quemó las higadillas.