lunes, 27 de octubre de 2008

TESORO AVARO MÍO


H.Zimmer - Rainman.mp3


Me levanto contigo
calzándome tu recuerdo.
Sobre el nudo de mi noche
tus ojos como estrellas.
El pez de mi mente
se come tu luna
buscando la resurrección
en tus brazos.

Te alejabas de mí
como la vida en la flor
cuando se mustia,
dejándome una niebla
que me cegaba el alma.

Pero la balanza se vence hoy
por lo gozado
frente a lo sufrido,
aunque tu ausencia
recorte mi alma
como a un árbol sin ramas.

¡Tesoro avaro mío,
caimán de mis entregas
con los senos soñolientos
de aportarme tanto fruto!

¡Copa de carne,
viña de luz en mi camino!
Sobre tu ardiente cintura
las manos son pecado,
porque tu cuerpo es soleado
como guitarra de madera,
despertándome un instinto
con trinos de aguas despeñadas.

Me tienes laminado
hasta la omega,
donde el sol se tornasola,
hasta el límite de tus brazos
abiertos oceánicos,
donde mi ola se agota en espuma
sobre tu arena atlántica.

HUMANO



Kenny G. - Greensleves.mp3



Todo corazón humano es humano

William Wadsworth Longfellow

Parece la verdad de “Pedro Guruyo”

cuando afirmó alzando su mano cerrada
diciendo: “esto es un puño”.

Corazón humano, humano, humano…

Perdonen la maliciosa sonrisa…….
Apenas tenemos al día un parpadeo humano.
A veces los encuentro tan cercanos… tan lejanos…
¿Por qué soy el hombre que no quisiera ser,
o que quisiera ser actuando de otro modo?
¿por qué este nombre me define
y a veces dudo que pueda ser mío?
¡La verdad, no sé si está bien aplicado el nominativo!

¡Fantasmas!,

fantasmas envueltos en “carne exquisita”,
fuego y metralla y muy malos sentimientos e intenciones.

Lo digo porque hay algunos

que se creen y actúan francamente, como divinos,
y no son precisamente los que damos por angelicales,
estos visten turbantes, esclavinas y mitras santificadas,
o bandas cubiertas de chatarra y bastones de mando,
o como sectas embaucadoras de masas
que más bien debieran apellidarse los diabólicos.
Todos ellos arrastran su poder por las altas instancias
como auténticos gusanos.

Podríamos preguntarles para nuestra vergüenza

a los que describiríamos sufrientes infrahumanos
pobres árboles que apenas dan para anidarlos,
y mucho menos para cuidar a sus poyuelos,
mirando al cielo con enojo,
regando la tierra minados por su llanto.
Llevan la enfermedad y el hambre por bandera,
con una etiquetita colgada que dice:
“bajo esta piel viaja un pobre desahuciado”,
y se le observa, no para hacer examen de conciencia
sino para buscar la forma de que no se enteren
de que somos muchos millones de Pilatos.

A otros los podríamos describir como fieras dañinas,

con perdón para las susodichas,
los podemos ver en el zoo de las callejuelas
robando, raptando, violando, matando y otras simplezas.

No quiero minimizar a aquellos
que podríamos definir, porque se lo ganaron a pulso
como auténticos trastos,
son las sanguijuelas y lapas
que se aprovechan y saltan sobre el honrado peldaño a peldaño
con engaños, masacrando con sus enchufes, como buitres.

Ni quiero olvidarme para nada

de algunos energúmenos que avasallan todo derecho
traficando con aquellos que convierten en pingajos
en pateras de inmigrantes y prostíbulos,
o traficando con la muerte química o cultivada, con armas
vistiendo de duelo a tanto inocente al propiciar apocalipsis,
o los magnates de la moneda que visten de luto a nuestro planeta
para forrarse de oro hipotecando el futuro.

Pero el problema se acentúa cuando, mientras nos morimos,

por desgracia se acaban entrelazando los epítetos.

Como por ejemplo cuando se pueden nombrar

como divinos energúmenos a los dictadores,
o santísimos extremistas lavadores de cocos
y pongo como ejemplos a un gran depredador germano
y a los “reyes” de las grandes potencias.

O aquellos angélicos diablos maestros en tentaciones

capaces de envolver en la piel de su carne y su mirada
a quien se siente tentado moviendo países con sus ingles.

O como aquellos que nos encogen el corazón,

que son los idealistas eliminados, torturados y perdidos
como trastos infrahumanos.

Así es que pienso, por aquello de la frase,

que aunque no todos somos iguales,
deberíamos ser un poco más deshumanizados,
que debiéramos dar un salto en la evolución
y sentirnos un poco más animales y menos humanos.

Apenas tenemos al día un parpadeo humano…

aunque hay hombres de verdad como lucecitas lejanas.
Lo del corazón queda como esperanza
mientras nos liquidamos.
Perdonen la maliciosa sonrisa…..

A CONTRACOCHE


Jean Michael Jarre - Oxygene III.mp3



La cara arañada por el viento y otros surcos,
se quedó de perfil con sus guantes sin dedos.
La muerte arrastra su hambruna por la tierra de su carne
para cerrarle la boca, garabato sin vida,
del cuerpo soterrado que abre sus ojos de arena.

A ti que la bruma de alcohol te puso ruedas,
que la coca te da un cielo de flores del camino.
Francachela de un corazón de adrenalina,
revoloteo de delirios zambullidos en alcohol,
se te acabaron las “rayas”, “birras” y “pibitas” al costado,
ahora tendrás hielos, llantos y amapolas.
Acabó tu futuro soplado en duro viento
excremento y cuerpo de estatua rota.
Confiado en tu aire como ave en su vuelo
ahí estás como un duende nublado entre llamas
con tus segundos asesinos y arrugas de chatarra.

Ya tienes tu brindis de gasolina
y en su copa te bebes tu sudario.
Las abejas de la muerte te dan su color cera.
Castañeándote los dientes sobre la mala sangre,
se apaga tu mirada con cadencia de reloj en tus párpados
entre los ayes de dolor del mal encuentro cobarde.

Como al amor y al baño la muerte te llama desnudo.
¡Tú te lo has buscado en mala hora!
El encanto de tu boca, fruta fresca,
queda en llanto latido en tu calavera.
Ya estás como querías, como una cruz en la cuneta
entre los juncos durmientes y el chapoteo del barro
como tumba de extravío y amnesia.

Pero yo seré un voraz hurón por tus rincones
con la sangre encendida en los perros de mis ojos
mientras me acodo en la barra del recuerdo
para beber su agriado vino.
La indiferencia es la moneda que paga este dolor
cuando mi grito de cristal te abre las heridas.

R.I.P. A los desgraciados que se han ido atropellados,
dejando hijos y familia.
A ti que te den, que te den,
que te den los tres mil euros apostados en la mierda.


Adrenalina, tío, adrenalina para mi cuerpo.
Roooom, rooooom, roooom,
acelerador, acelerador a tope que acojone.
Estás como una moto en la autopista a contracoche.
Que se aparten los tíos, que se coman su miedo.
Piiiiiiii… piiiiiii… piiiiiii…booooo… booooo… booooo…
Joder qué cerca estuvo,
tengo el nudo de la noche en mi garganta,
la leche que esos catetos se han dado,
son unos cagados comidos por el miedo.

Ya tengo la mitad de lo apostado
haciéndome tilín en el talego.
Noche de pasión y espuma,
me duele un gemido en la entrepierna…
tío, ¡me estoy corriendo!-.

-¡ No, nooooo, nooooooooo,
ese hijo puta se va a incrustar conmigo!
¡Cabroooooón, ya me lo has hecho!-
Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii……………………….

MENDIGO


G.Moore - Merry Go Round.mp3



Ahora vengo de dejar la tierra sola,
el callejón cerrado, y la noche abierta,
las sombras inhumanas y el llanto
de la esquina que me ve desahuciado,
con mi ondeante cartón, sopa de naufragio,
amparo de heladas y luces amarillas.
Visto un traje de sombras y aireados bolsillos,
hago mis necesidades poniendo nombre
a cada peña del lavabo y el retrete
y cuentan mi historia cada día
dos caimanes por zapatos.

Ahora vengo a apagarme
en el quicio desvencijado de esta puerta,
en las paredes sin camisa,
en la mesa coja que no aguanta nada.
Vengo de ningún sitio,
como de un sueño tendido
para que me proteja del mundo esta puerta carcomida,
mitad carbón de mala lengua,
mitad carroña de valores.
Ya puedo descansar bajo un techo de chatarra,
arriba las estrellas tan distantes,
abajo usura y desconsuelo.

Ahora vengo, desnuda la palabra,
a mendigar con mi minino
cuando el hambre es más veloz que mis ideas,
un cuscurro de pan de entendimiento
y media lata de sardinas de ternura,
he de cuidar que el perro no se coma
la barriga de mi gato y su pescado
cuando el hambre castañetea sus dientes directivos,
mientras nos chupamos los pringados dedos
y los hirsutos bigotes sin blanca.

Ahora vengo somnoliento de ser enterrado
con bostezos de araña y mirar tierno
ni la espesa tierra quiere vagabundos desahuciados en amor.
Vengo de perder hasta mi nombre en un regazo
que tiene por rey al dios del mundo
y su sistema financiero con sus indiscutibles babas y peldaños.

Ahora vengo de patear latas de olvido rumiando mi dolor,
furia de zorro y cuchillo que espoleó mi demanda.
Soy un puñado de carne solitaria y un corazón camicace.
Siete litros de sangre solitaria bajo la piel de un caballo
que perdió crines y norte entre sus pasos irregulares.

Entre el claro día de sus piernas amortajado he sido.
Simplemente aposté por el amor frente al perro del dinero.

miércoles, 22 de octubre de 2008

MIDO



AmigaJuliaMoonlightSonata.wma


Mido la cicatriz de luz que me dejaste

en lo insondable de las córneas extasiadas,
y me duele el hierro, y la cintura, y el hueso,
y la puerta del alma que me hiciste día.

Mido los dedos del aire que dejaste a tu paso,

táctiles ahogos a mis ansias desmedidas,
pájaros que emigran por mi dermis
hermanados a mi sangre desplomada,
enjambre de avispas rojas
que resucitan entre mis labios mordidos.

Mido la distancia en agrónomos latidos,

y me duele el amarillo de la tierra que quedó a mis pies
como un azufre vivo de fuego volcánico
que exhala un adiós, ya se ha ido,
te has quedado solo como la entraña parida.

MELANCOLÍA



R.King - Le reve.mp3



La angustia es fumada en espiral por mi mente

mientras un desgarro triste se esponja en mi alcoba,
mientras un nudo vehemente me agarrota el alma
con sabor agridulce y rosada soledad.

Melancolía,

alzo entre mis manos tu brindis
cuando tu sombra anida entre mis sienes,
cuando las rapaces de mis recuerdos
beben, comen y sorben su dulce amargura
fragmentando mi mente como una porcelana rota.

Melancolía,

sed que me quema,
fantasma perdido apodado silencio.
Es mucho mi querer y poco cuanto he amado,
es mucho lo diluido y poco lo que encuentro.
Si mis ojos pudieran raptar su hermosura…
Si mis ramas pudieran verdecerla indudable…
Si mi sangre pudiera sembrarse en rosa grana…

Melancolía,

caminas a mi lado como una manta al hombro
que me abriga y empapa mi llanto.
Hoy riego en mi jardín tus flores de limbo,
porque siento tu hilo enhebrado en mi garganta.
Por tu culpa agonizo en calma chicha,
flor amarilla aprisionada en el libro de mis olvidos.

Melancolía,

ángel de congoja y aire arañado sin presente.
La niebla de tu tristeza es como una loza de cuarzo rosado
con su nombre grabado sobre mi cabeza…
que me siento por ella como un piano despoblado de su música
y del deseo que habita en mis bemoles.

BAÑO MATINAL


Era - Infinity Ocean.mp3



Caballos, caballos de agua nieve
atropellándose a mi encuentro.
La última ola del mar se me ha tragado los pies
recortandome en ellos el perfil de su penumbra.
Aún lloraba la noche sus estrellitas dormidas…
aún le caían lágrimas por sus ojos de rocío…
¡Cómo temblaban las aguas como espejos de la gloria!
¡Tembló la perla del alba al parto de aquel festejo!

Caballos, caballos de agua nieve
atropellándose a mi encuentro.
Danzan ensortijadas las ondas sin medida
para contraerse en ruborosas espirales
entre ritmos regulares de la desenvoltura,
y se remansan como en un susurro de amor
besándome los muslos
en diluidos silencios que ocultan sus verdades.
Su nevada melodía quitó guitarras al cielo,
y el plumón de sus espumas
puso nieve a aquella confluencia.

Caballos, caballos de agua nieve
atropellándose a mi encuentro.
Alboroto entre mis dedos de aire
a los hilanderos del sol, red de ilusiones,
tesoro de mi yo caprichoso que ansía su oro.
Su cabello es el velo de fuego
de una fuente que se hace vidrio,
la envoltura de la aurora se resuelve en espigas.
Forjador de chispas, deja caer el sol su madeja suelta,
dorados hilos de su araña
que se retuerce como ser viajero por sus olas
despeinando la seda de la gruta gloriosa de su ojo.

Caballos, caballos de agua nieve
se atropellan a mi encuentro.
Llega el mar con sus notas de medusas
para ser bebida con sed de semilla seca.
Una melancolía blanca como plumón
yace sobre una pasión de crines azules.
Un mar con sueño, agua muerta
para ser enterrada en su ataúd de arena blanca.
Arena virgen tan sólo hoyada por las notas de mis pies
y los esqueletos de sus caracolas.