Qué cara de muerto tengo
si la rosa de tu talle
no aparece en el espejo.
Qué cara de muerto tengo
cuando busco tu figura
y en sus aguas no la encuentro.
¡Ay, qué herida más profunda!,
tu ausencia se hace de acero
y de vida me desnuda.
¡Ay, qué herida más profunda!,
¿por qué me quitas el aire?
mi corazón se pregunta.
¡Ay, qué herida más profunda!,
el no verte me ata aun yugo
que con la muerte hace yunta.
Te llevo presa en mis ojos,
tu sombra atada a mi espalda,
y tu ausencia a mis sollozos.