martes, 28 de abril de 2009

UNAS LETRAS




Por los juncos de mis dedos
sopla tu piel de blancura,
y su templanza es mi fiebre
y su miel es mi frescura.

Y yo bañado en tu alba
con los pies en la penumbra,
buceando por tu cielo
tropezaba en mi locura.

Amor regado en mi sangre,
mi brote de lirio y amargura,
mi veneno y antídoto de azucena negra,
mariposa y loba por mi calentura.

Lléname de palabras este hambre,
con silabeo de agua por tu pluma,
déjame serenarlas en mi alma
que sin ti está como la noche más dura.

Larga es la espera de este enhiesto junco,
brote vivo en la charca de la locura
que no se doblega en la tardanza
de unas letras que son mi corazón y levadura.
Que espero tus palabras como brotes
por mi prado, ahora siempre a oscuras.

A veces me pienso muerto como la piedra inerte
a quien ni siquiera consuela el aliento de la duda,
pero tu luna no me deja sombra cuando me agita
y me hace de plata y de luna
dándole fuerza de acero a esta vara viva
que se encuentra triste mientras te madura.

Me basta con tu palabra
que me calienta y abusa,
palabras que se me inflaman por la mente
ardiendo por tu figura.

Una palabra balsámica
sanadora de mis dudas,
que me conforte este alma
y le vuelva la cordura.

2 comentarios:

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Unas letras que ya estaban reclamando volver, que alegría Serrano, tu regreso es glorioso, todo mi cariño y mi admiración eternas, besitos Ma.Jo

Pepe Martin dijo...

Gracias Querida Serranilla, eres un cielo, Besitos Pepe