miércoles, 21 de julio de 2010

HERIDO


HERIDO


Caña clavada en el río,

rey de los humedales,

cobre bruñido su espalda

nada y repta al escaparse,

el sol retuerce cuchillos

entre los cañaverales,

y son los cantos del agua

chismosos pa delatarle,

mientras dos onzas de plomo

le roban su roja sangre,

mientras las cañas afeitan

las largas barbas del aire.


¡Calla Corriente!,¡vengo huyendo

de civiles y gendarmes!,

¡cerraros claros del bosque,

caleras no delatarme,

calarme vuestro sombrero

tejados de viejas calles

y haced que una grieta acoja

a este reo de metales

que sobre crestas de fuego

me buscan para matarme!


Vengo caliente de amores,

el corazón se me arde

como si fuera una fragua

sin que mi pasión se apague.


Como las astas de un toro

he derramado otra sangre

y la muerte se ha cobrado

lo que yo quise pagarle,

me reclamaba mi acero

un pecho pa calentarse,

porque a mí nadie me roba

sin que tenga que matarme.


Fundiéndose con las sombras

el herido pierde sangre

y se le escapa la vida

por un agujero grave

en tanto perla su frente

una fiebre de cristales,

y el cañaveral afeita

las largas barbas del aire.


Pepe Martín

4 comentarios:

Chely dijo...

Imagenes impactantes tiene tus letras, ese herido, me dejo tocada...
muakkkk
Chely

Pepe Martin dijo...

Gracias Cheli, me alegró que te gustara, un besito, Pepe

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Que fuerte poema serrano,. el pan nuestro de cada día. Dirás que te tengo abandonado, pero te llevo siempre conmigo, besos Ma.Jo

Pepe Martin dijo...

Hola Serranilla, gracias por entrar, te quiero mucho