sábado, 26 de junio de 2010

MI AMOR EN SILENCIO

MI AMOR EN SILENCIO


Aunque no me has escuchado,

sé que tú te lo malicias

que mi amor es tu corona.


Se equivocaron del todo

aquellos que se burlaban

porque yo quería la luna.


Aunque, pensándolo bien,

tenían razón en llamarte luna,

porque tú eras eso y mucho más:

la flor del universo.

Y me dijeron que mi delirio

sólo podía conducir a un desierto,

que mi sirena era lirio de aguas profundas,

y que mi barca sólo era sandalia

cubierta por la arena.


Yo me lamía las heridas…


Y hoy te digo: ¿qué más daba?

aunque el miedo a perderte

me clavaba vidrios en la lengua,

yo era ya el dueño del anillo,

de aquel amor a raudales,

yo era ya cáliz de amor rebosante,

de un sentimiento puro.

ese era tu regalo involuntario

que me envolvía en sus alas,

me aprisionaba el metal de tu cadena

y sentía el vapor del amor,

ay, qué fuego me subía a la cabeza

mientras la flecha de la muerte

se deleitaba en verme lentamente morir.


Y era un incansable renacer de mis cenizas,

fénix quemado en el sol de tu pelo

y resucitado en la humedad de tus ojos de estrellas.


Mío, sólo mío era aquel tesoro

aunque no supiera más de ti,

ya me había bañado en el sentir de tu gloria

y no me sequé de esas aguas

que me ungieron para siempre el corazón

dejándome el aroma a jazmín que desprendía tu huella.


A todos aquellos que de mí se burlaban,

les lancé a los ojos mi ironía

porque era conocedor del amor perfecto

no mancillado por el desgaste de la vida.


Pepe Martín

1 comentario:

Maria José Acuña Belaustegui dijo...

Ante tu poesía siempre debo permanecer en silencio, besos Serrano