miércoles, 17 de febrero de 2010

MANZANA MÍA


MANZANA MÍA


Tengo en mi pecho un grito dulce,

mujer de mi anhelo, manzana mía,

plenilunio dorado de mi agosto carnal

que ilumina mi toro y su martillo

en el que forjo nuestro amor.


Eres divina sombra luciente

entre dos deseos de mármol

cuya antigua magia es aquelarre de mi pasión.


Tú eres mi viaje nocturno y con estrellas,

un viento musical de cariñosas tempestades,

un coral risueño corriendo por mis venas.


Tu deseo es una sonrisa de relámpagos

caídos del aguacero de la lujuria,

que hace iridiscentes nuestros cuerpos acoplados.


Mi juego de lengua se quema por tus astros

y hace mortales tus largos infinitos,

recoge tu universo y frena tus ríos

y enciende el genital fuego de la locura

que quema la sangre haciéndose finura

de miel paladeada de almendras amargas.

Soy este hombre que llora, delira, ríe y es feliz

al que das solera con los años,

porque eres como una sultana oculta en mi sangre,

mi corona de dolor sangrado de rumores despiertos,

el alma pareja que infunde fuerza en mi cuerpo,

y un aliento de flor entre rosados pétalos.


Hoy te veo luminosa y me inflama tu presencia,

por eso te entrego la gema pulida de un te amo,

un t e amo de adicto a la droga de tu piel

con el pecho en brasas.


Pepe Martín

6 comentarios:

Mosca dijo...

Manzana con limón,
sal de sus hombros.











Mosca

MAREA dijo...

Contra lo que sea Pepito, aunque diluvie hasta por siempre jamás, siempre encontrarás las palabras exactas para crear tus obras maestras.
Saludos.

Bib Azahar Bibazahar dijo...

Gracias amigo Mosca, un fuerte abrazo, Pepe

Bib Azahar Bibazahar dijo...

Gracias Mareica, se puede decir que los poemas van pasados por adua je je je, Un besito, Pepe

catalinaladivina dijo...

Qué deliciosa comparación de la mujer con la manzana, además bíblica.
Es un poema encendido,fulgurante,que tiene en cada palabra una perfecta filigrama para la joya de su poesía que tanto admiro.

Pepe Martin dijo...

Gracias Catalina por tu lindo mensaje, Un besito, Pepe