domingo, 9 de noviembre de 2008

CEREMONIA


DiBlasioOrfeoNegroMedley.wma



Cuando tu me iluminas
la sangre no me cabe en el traje del cuerpo,
y mi exaltada añoranza se derrama de mi mente.

Qué paso de ceremonia se nos abre entre las flores,
qué brisa de amor es nuestra invitada,
qué llama naranja es un reclamo,
qué torre de cristal enmarca nuestro lecho,
qué aliento de pimienta me quema las entrañas
qué viento melodioso nos aporta sus pájaros,
qué iris de amor nos transporta sin ocaso
hasta una luna de frenesí en sus fuentes.

Abro mi puerta amplia y repujada
para que tu plenitud la atraviese,
flor que eres mayor que la rosa de la aurora,
llave de rocío en mi mañana fría
campana que ocupa al despertar de mi sombra
para que me levante en ti como un toro en majestad.
Tu primavera baja de los laureles ebria de sol,
algo así como mi piel cuando es cubierta
por el oro de tu deseo aureolado.

Ángel de mis carnes con dedos de pluma,
eclosión vital, ígnea corona sin sosiego en los ojos
que alimentas la ola en la que muero
con lazadas que unen hasta la entraña.

Días de Venus tormentosas y tempestuosa líbido,
de cercanas mejillas, de labios hirvientes
que concretan esperanzas sobre los hombros rosados,
maravillosas licencias arrolladoramente febriles,
días de sentirse diminuta semilla ante la amplia tierra,
días de enredaderas rojas y blancos alabastros,
días de inmersión en la vorágine y ausencias de cordura,
sementeras de carne como ondeante trigo,
alientos delgados que se mueren de tanta vida,
corazones alterados gozando en combustión,
carnes quebradas que deliran sus heridas,
días de quemarse y echarse fuego encima
persiguiendo una colcha de amapolas.

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