domingo, 12 de octubre de 2008

LÍRICA



BaladadeCoimbra.wma



Pendientes tuvo la noche

engarzados en luceros,
y en el rimel de su ojo
sus arañitas de espejo.

Juegan columnas de aire

bajo las fuentes del cielo,
bajo la hoja hecha barco
largos silbidos de viento.

Bajo los brujos del humo,

lenguas dolidas de fuego
se hambrunan la hoja de azúcar
en su crepitar dantesco.

Manos de camelias blancas,

palabras rosa y silencio
unieron su hierbabuena
con el limón del acento.

Palabra de primavera

Virgen de flor y jilguero
Era su deseo trotado
por el latir de sus pechos

Se enhebraron cuatro ojos

con sus manos y cabellos,
guardando como crisálida
la mariposa de un beso.

Rompe el aliento mordido

vientos que gritan silencio
arrullando las glorietas
de un amor como un espejo.

Sobre el bordón agitado

el romance de un bolero
Los corazones cantaban
sobre las ramas del viento.

A la espalda de la joven

alas de amor y te quiero,
aprendió a volar el alma
sobre el valle del mancebo.

Sobre el alfeizar del dicho

los amores de los versos,
Sobre el rincón de lujuria
los ojillos de unos viejos.

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