viernes, 27 de julio de 2007

ÁBREME LOS OJOS


¡Ábreme los ojos!
no te parapetes tras esa cortina de no estoy en casa.
Siempre te has sentido mi cofre de candado serrado,
perro guardián de la gloria de la que he sido orfebre,
tallé tus caprichos de cristal de diamante pese a mi talonario.

Planté en tu lívido los mirtos de mis labios
regados a puñados de luces,
que pintaba el graffiti de la luna jugando en el río
tras nuetras noches de juerga,
Clavé en tus oídos los dardos de un Eros con arco de llamas
y la resurrección y muerte del cronómetro de mi pecho.
Yo he sido tu Lázaro y tú mi Mesías.
Tú marcabas mi adviento
y eras la trompeta que me llamaba a la vida
al final de cada uno de tus tiempos.
Reciclé mi nada para ser remodelado para ti
y has vuelto a ser Eva para enterrarme de nuevo.
Te mordió el engaño llamado aventura
de los dientes de un áspid
de piel con archivos de cientos de engaños.
¡Ya lo has hecho!
Ahora vienes a socavarme con dientes y uñas
el surco de piedra que es tumba en mi pecho.
¡Se agotó mi primavera!
no me quedan gérmenes para darle al soplo
de tu glacial viento.
Quemó esa semilla el hilo salino que manó de mis ojos,
ahora soy salina que repele los peces de tus sentimientos.
Perdona si ahora te sonrío
con cara de petaca sin nada que hacer humo.
Ya ves que mi asfalto de gomas recicladas
no pasa por tu puerta.

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