miércoles, 4 de abril de 2007

MUSA ACUSTICA

Y es su cuerpo delicado
como cristal de Venecia,
un manantial consagrado
por su gracia y su viveza,
capaz de hacer un milagro
su iluminante realeza.

En su rostro se observaban
beldad y vivas señales,
en sus dos ojos llevaba
las lumbreras celestiales,
y a las sombras alumbraba
como a pecados mortales.

¡Ay, alegres! ¡ay dichosos
los oídos que te oyeran!
flor de árbol generoso,
Musa acústica suprema,
divino canto armonioso
que se sirve de vihuela.

Canta si te place ahora
extasiando nuestro oído,
pues quien te escucha te adora.
Tú pronuncias los sonidos
como verdadera diosa
y haces feliz al nacido.

Pepe Martín

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